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miércoles, 1 de octubre de 2014

COMENTARIO CRÍTICO TIC


En el segundo día de mis prácticas de este año he vivido una de las situaciones que, sin esperármelo, más iba a marcarme. Estábamos en clase de arte, en inglés por supuesto, porque ahora los idiomas son lo más importante, y la tarea consistía en presentar al resto de los compañeros un dibujo que resumiese el verano y describirlo empleando quince verbos diferentes. Como tarea no es la más original ni la más motivadora, pero allí se pusieron todos manos a la obra. Les vi muy decididos, cosa que me agradó, pero no habían pasado ni tres minutos cuando el primero de los alumnos dijo, en voz alta, que no se le ocurría nada y que no sabía qué dibujar. Como era de esperar le siguieron la mayoría. Para evitar el gallinero que se estaba formado la profesora optó por darles carta blanca y poder dibujar lo que les apeteciera, sin necesidad de que estuviera relacionado con su verano. Ahora sí, parecía que todos habían recibido la visita de las musas y sabían lo que hacían.  
Fue en el momento de la exposición de los trabajos cuando me di cuenta de que nada era igual. La mayoría, de diecinueve alumnos, trece, chicos y chicas, narraban hechos violentos. No disparatados, ni ridículos, ni sin sentido, no, violentos. Todos iban a atacar el mundo con bombas atómicas, tenían misiles para acabar con medio planeta, habían fabricado armas letales contra las civilizaciones o incluso, lo más grave para mí, un alumno usó, como el dijo, una pistola de calibre cuarenta y cinco para matar a su hermana por haberle quitado un muñeco. ¿PERDÓN? Yo con tu edad, diez años, estaba jugando a las muñecas, iba al parque, me montaba en los columpios, veía diez minutos de tele, con mi madre al lado, por supuesto, y cocinaba galletas con mis amigas los viernes. ¿Matar? ¿Bombas atómicas? ¿Pistolas de calibre cuarenta y cinco? ¿QUÉ HA PASADO? Me encantaría poder decir que no hay una infancia buena y otra mala si no que son diferentes pero no, no lo voy a hacer. La de estos niños es una infancia mala, en la que dedican al tiempo libre que tienen a creerse aniquiladores de primera.
Impactada por lo que había vivido, el domingo leo en el suplemento de uno de los periódicos nacionales, que los jóvenes de ahora se sienten integrados dependiendo de la cantidad de “Likes”, “Me gustas” o amigos tengan en las diferentes redes sociales. Que la media son 80 Me gusta y que los que están por debajo tienen unos índices de popularidad baja. Decía el artículo que, además, lo normal es que los niños en las redes sociales tengan alrededor de 500 amigos. ¿Qué niño de entre 12 y 17 años conoce a ese número de personas? ¿Qué persona, ya no niño, conoce a esa cantidad de gente? NADIE. Es imposible que esto sea posible.
Sin salir de mi asombro, encuentro cierto paralelismo con cuando yo tenía esa edad. Siempre ha habido gente más reconocida que otros, gente con más amigos que otros pero no se medía por los Likes, sino por la cantidad de cumpleaños a los que te invitaban, el grupo que conseguías reunir en el patio para jugar a la comba o las amigas que invitabas o te invitaban a dormir un viernes a su casa. Ahora, además de esto, tienen otro filtro de popularidad, las redes sociales.
Lo que más me sorprende de todo esto, no es que los niños sean violentos, que también, o que haya personas con mayor don de gentes que otros, lo que de verdad me impacta es el acceso tan libre que los niños tienen a todo tipo de tecnologías. No voy a ponerme como si fuera mi abuela y decir eso de “Cuando yo era joven… “porque sigo siendo joven y porque entiendo y acepto que los tiempos han cambiado. Lo que no me gustaría es que los alumnos perdiesen su infancia y no disfrutasen de las cosas simples que tiene esa etapa. No me parece justo que quemen etapas antes de tiempo. Desde mi situación de futura profesora, es algo en lo que me detendré más adelante, creo que juego un papel importante.    
Sin intención de que suene cursi o utópico quiero que mis alumnas se prueben los tacones de su madre y destrocen su maquillaje para andar por los pasillos de su casa, en vez de ser, con once años, unas adictas a los Instagram de las modelos más famosas y las marcas de ropa más reconocidas. Prefiero que mis alumnos se pongan delante de un espejo y se crean los más fuertes y hagan posturitas, antes de estar pegados a la televisión como locos, viendo cómo se pegan palizas unos a otros.
La tecnología es un avance que ha ido creciendo con la evolución de la sociedad  y es algo tan natural como el haber dejado de lavar a mano y usar las lavadoras. Tanto es así que el Banco Mundial tomó “el acceso que los países tienen a las TIC como uno de los cuatro pilares para medir su grado de avance en el marco de la economía del conocimiento” (Cobo 2009). Hay que convivir con la tecnología y, sobre todo, hay que aprovecharse de ella, hay que sacarle partido. El ámbito de la educación es uno de los mejores ejemplos.
Si alguno de los defensores del constructivismo hubiera contado con la posibilidad de usar las TIC, entendiendo éstas como tecnología de la información y la comunicación, habrían tratado de explotar al máximo esta herramienta. Esta teoría de la educación que data de 1920, defiende que cada individuo crea su propia visión y conocimiento sobre el mundo, que cada uno crea su propia realidad. Como se puede leer en uno de los textos, el constructivismo lleva años existiendo pero es ahora con las TIC, cuando realmente puede llevarse a cabo en su mayor expresión. (García Cabezas 2011) 

Vygotsky y su Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) resaltan la importancia del trabajo cooperativo y como un alumno puede aprender más estando en un grupo que como único individuo. Con él, el rol del profesor cambia y que exista un apoyo como las TIC, a la hora de desarrollar trabajos en grupo es clave. El profesor ya no es la fuente de conocimiento del aula si no que se convierte en un “guía del conocimiento” (García Cabezas 2011)  a través del que, usando la tecnología pueden lograrse cosas increíbles. El conocimiento se adquiere mediante la interacción de las personas y con las tecnologías puede existir este intercambio de información no solo con aquellos que están en tu aula si no aquellos que están a kilómetros de distancia en clases con culturas diferentes. Es una realidad al alcance de la mayoría que puede enriquecer tanto a los alumnos como a las clases.(García Cabezas  2011)  

Otro de los pilares del constructivismo es el aprendizaje significativo de Ausubel que consiste en aprender algo de tal manera que no se vaya a olvidar jamás, que permanezca siempre. Para ello hay que basarse en la experiencia. Hay que relacionar el contenido que se quiere integrar con alguna idea previa, para poder anclarlo. La experiencia tiene una importancia suprema en este proceso. Para que este aprendizaje sea efectivo una profesora ha de usar muchos ejemplos y  crear una participación activa de los alumnos. Estos requisitos pueden conseguirse con el uso de una pizarra digital interactiva o con ejemplos en 3D que pueden obtenerse de internet. (García Cabezas 2011)
Lo importante de las tecnologías no es qué tipo de tecnología uses, sino cómo la uses. Las Tic no dejan de ser una herramienta más a la que recurrir para completar las clases. Hay que ser consciente de que un uso continuado y sin modificaciones puede acabar desmotivando a los alumnos. Dice Lafferiere en el texto “A close look in to role of ICT in education” que a la tecnología hay que sumarle interés y motivación. (Reza, H. et allí 2010) Es cierto que este recurso despierta curiosidad en sí mismo pero que la magia del principio, como en las relaciones, si no se trabaja, no va a durar siempre. Para poder crear este sentimiento en los alumnos todos los maestros que vayan a trabajar con TIC en su aula, tienen que haber tenido una formación previa. (Carneiro R, et allí)                                                                                                                                                                                         Un buen maestro, igual que un médico, tiene que ir actualizándose durante toda su vida para no quedarse, como me dijo a mi tutor de prácticas el otro día “obsoleto”. Ella me dijo que como yo había estado danzando por diferentes colegios le ayudara a modernizarse y a darle una bocanada de aire fresco a su forma de enseñar. Los maestros tienen que seguir un ritual a lo largo de su vida profesional que es un círculo vicioso que tiene tres pasos: formación – innovación – investigación. Con estas tres pautas un maestro podrá estar siempre preparado para cualquier novedad.  
Dejando de lado la tecnofobia docente (Fernández y Avilés, 2011) general que existe en la profesión hay tres actitudes diferenciadas que se presentan frente a las tecnologías: optimismo, escepticismo y desasosiego (Gallego et allí 2010). He tenido la suerte de atravesar las tres con diferentes profesores en los centros de prácticas y en la propia universidad. Empezando por el final, el desasosiego podría ser normal en profesores mayores que ya no tuvieran ganas de ponerse a aprender, pero he visto ese sentimiento en profesores jóvenes a quienes les da pereza formarse y no ven las tecnologías más que como una amenaza que puede quitarles su puesto de trabajo y como un ventana hacia un mundo de perversión. Su argumentación contraria a las TIC se sustenta en el miedo que tienen simplemente por desconocimiento.
El escepticismo es quizá la postura más extendida entre el profesorado y entre algunos de mis compañeros de clase, que dentro de un año, con suerte, estarán formando parte de un claustro en un colegio. Es que si todo lo hacen con tecnologías cómo lo van a interiorizar bien, cómo van a hacer buena letra si escriben con ordenador. Las faltas de ortografía las corrige la máquina, y los cálculos lo hace la calculadora. Son personas que tienen TIC en su aula pero que son reticentes a usarlas. Las emplean para poner algún vídeo, enseñar alguna imagen o visionar alguna película, pero nunca como herramienta de apoyo al conocimiento o la enseñanza.
El optimismo lo viví en primera persona el año pasado en el colegio Ramón y Cajal de Arturo Soria. Cuando empecé a hacer las prácticas allí el año pasado y me explicaron el funcionamiento no podía creérmelo: no había libros de texto, había ipads. En la clase había una pantalla enorme y al lado una pizarra blanca, no era digital. Estos maestros habían desarrollado un sistema en el que los libros de texto, hechos por ellos mismos, estaban en el aula y servían como soporte teórico a las explicaciones que ellos daban. Con las TIC conseguían motivar a los alumnos con aplicaciones para hacer mapas mentales, con juegos de cálculo mental, de vocabulario. Practicaban mucho el trabajo en equipo y la puesta en práctica de la teoría aprendida. Los resultados que presentan los alumnos de este centro son muy buenos a lo largo de todas las etapas de la educación. No son un centro de operaciones en el que estuvieran usando las tecnologías de manera continua. Simplemente hacían un uso extraordinario de las mismas como un apoyo fundamental a los contenidos. Quiero mencionar que además, todos los alumnos tenían sus cuadernos, sus lápices, bolis, su buena letra, sus números desastrosos y todas las características de alumnos normales. Lo que hay que hacer ver es que las tecnologías son buenas no son el enemigo.
Como conclusión, las tecnologías son un recurso muy bueno para un maestro siempre y cuando éste esté bien formado y tenga claros los objetivos que quiere conseguir con la aplicación de las mismas. Los niños tienen una predisposición muy buena a todo lo tecnológico pero no basta con eso, hay que seguir motivando y creando expectación. Hay que evolucionar, no nos quedemos atrás.

BIBILIOGRAFÍA
·         Gallego, MJ.; Gámiz, V.; Gutiérrez, E. (2010) El futuro docente ante las competencias en el uso de las tecnologías de la información y comunicación para enseñar. En Revista EDUTEC, Universidad de Granada, Diciembre 2010.
·         García Cabezas, S. (2011). ICT in education: New horizons to Constructivism. University of Toronto, under the Creative Commons Attribution-NonCommercial Share Alike 3.0 unported license.
·         Reza, H.; Abedi, Zohreh and Sodabeh; Talesh, M. (2010). A close look into role of ICT in education en International Journal os Instruction, Jully 2010.
·         Carneiro, R.; Toscano, JC.; Díaz, T. Los desafíos de las TIC para el cambio educativo. Fundación Santillana, disponible en:  http://www.oei.es/metas2021/LASTIC2.pdf
·         Morgoya Fernández, M., Núñez Avilés, F. (2011). La competencia digital de los docentes: formación y actualización en web 2.0 en Revista Etic@net, diciembre 2011. Disponible en http://www.ugr.es/sevimeco/revistaeticanet/índex.htm

·         Cristóbal Cobo, J. (2009). El concepto de tecnologías de la educación. Benchmarking sobre las definiciones de las TIC en la sociedad del conocimiento, en Revista Zer, septiembre 2009.

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