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domingo, 16 de noviembre de 2014

La Realidad Aumentada como proyecto universitario para futuras maestras

Al principio me sonó a broma. ¿Nosotras? ¿Hacer un proyecto de realidad aumentada? 
Todo sonaba muy tecnológico y muy poco accesible para gente que, como yo, se considera poco hábil en esto de la tecnología. Había que seleccionar un cuadro, buscar su historia y la de su autor, todo tenía que ser de artistas muertos hace más de 70 años, por cuestiones de derechos de autor ...Parecía que iba a ser todo un mundo.

La aventura empieza con la elección del cuadro. Al principio todos te entusiasman y te parecen geniales pero entonces tus compañeras de grupo, y tu misma, os empezáis a dar cuenta de que hay que buscar disfraces, que hay que interpretar a los personajes, que igual el montaje posterior es demasiado complicado, y la selección del cuadro puede convertirse en algo tedioso. Nos llevó dos sesiones elegir el cuadro que queríamos que hacer. A partir de ahí, la cosa, aunque no lo parecía, iba a ser más divertida y sencilla.
Nuestro cuadro fue "La Rue" de Steinlen pero existen millones de cuadros de los que se pueden obtener ideas maravillosas, tanto para mayores como para pequeños. Dejar que los alumnos tengan libertad absoluta en la elección del cuadro, supone convertir su trabajo en algo personal y diferente al del resto de sus compañeros. Con esto se consigue mayor implicación y se crea un sentimiento de propiedad que ayudará a los alumnos a defender su obra a capa y espada. Es suya y de nadie más.

Cuando se ha elegido el cuadro hay que profundizar en él, hay que conocerlo para presentárselo a los demás. Hay que investigar sobre el autor, sobre el porqué de ese cuadro, la época que se estaba viviendo y si eso tuvo algo que ver con la pintura. Las ropas de los personajes dicen mucho de un cuadro y las expresiones de sus caras. Hay que familiarizarse con los personajes y el autor para interiorizarlo y explotar todas las posibilidades de la obra. Tiene que dejar de ser el cuadro de Steinlen para convertirse en "nuestro" cuadro con "nuestros" personajes. Esta parte del trabajo favorece en el alumno la búsqueda de la información, y la óptima selección de la misma para, en poco tiempo, podar contarlo todo. Nadie quiere que parte de su obra se quede sin conocer. Fomenta el uso de las tecnologías y la búsqueda de la información, competencias claves en la educación.
Con la información seleccionada, los alumnos sacan a relucir toda la creatividad e imaginación que se les presume y crean un diálogo digno de película de Oscar. Cuentan lo que a todos nos gustaría saber del cuadro pero que ninguno vamos nunca a buscar por nuestra cuenta.

Cuando todas estas fases, las "fases de despacho" se pueden llamar ya están completadas, comienza la acción. La vergüenza y la timidez se quedan aparcadas fuera, en el coche dentro del maletero y nos convertimos en artistas por un día. Nos disfrazamos y nos maquillamos, algunos más, otro menos, dependiendo se las exigencias del guión, como los grandes de Hollywood. Nos hemos convertido en el personaje que hemos estado estudiando. Ya no somos nosotros, estudiantes de colegio o universidad, si no que somos parte de una obra de arte. Delante de un croma verde, para luego poder poner el paisaje pertinente de fondo, desplegamos todo el potencial que tenemos como actores y dejamos ver lo que es para nosotros la obra de arte seleccionada. Con guiones con más o menos gracia, con acentos, más o menos marcados, cada uno defiende lo suyo.
Después de varias tomas, solo dos en nuestro caso, y mucho público en la grabación. Conseguimos tener el vídeo. 

Con el vídeo grabado ahora toca maquearlo y convertirlo en parte del cuadro. Para ello usamos el programa Adobe Premiere, que edita el vídeo, poniéndolo encima de la imagen del cuadro, pudiendo añadir música, efectos, dar luz, brillo.. Convertirnos en artistas. Ahora ya formamos parte de la historia del arte y hay que convertir el vídeo en una película. Una vez convertido, hay que pasarlo por el Hand Brake, programa que reduce el tamaño de los vídeos para poder trabajar con ellos. Este proceso, desde que la grabación pasa de la cámara hasta convertise en película es el más complicado para los alumnos pequeños. Con ayuda, pautas claras, y mucho orden puede hacerse sin ningún problema. Los alumnos tendrán una sensación de magestuosidad frente al ordenador y verán que todo esfuerzo tiene su recompensa. 

Ver las reacciones de la gente cuando les muestras el vídeo, usando la aplicación Aurasma, ya sean niños o mayores, es ver la sorpresa personificada. Nadie se lo imagina, la gente sale de los cuadros y además hablan. Es lo que siempre queremos, que los personajes de los cuadros cobren vida y nos cuenten quiénes son, qué hacen, qué les pasa y por qué les pintaron. 
Podemos decir que el proyecto te lleva a otra realidad. Te ayuda a conocer otro mundo. 

ES UN GRAN PROYECTO

María Ongil
Alumna de 4º de Educación Primaria
Universidad Pontificia de Comillas

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